‘Enamórale, acaricia su alma y no te olvidará jamás.
No le sigas hablando sin escuchar, escuchándole sin oír y actuando sin mirar.
Acércate a él como lo que es, un ser vivo que necesita caricias, miradas atentas, sonrisas amables y voces suaves.
Involúcralo en un juego cálido y cercano.La recompensa será que tu cliente siempre querrá volver a ti’.